Súper Niño 2026: El fenómeno más fuerte en más de 40 años

CLIMA Y NEGOCIOS ¿Te acuerdas de El Niño? Volvió, más fuerte. Súper Niño: el fenómeno más fuerte en más de 40 años 97% de probabilidad hasta la primavera de 2027 — NOAA Activo desde junio de 2026

Resumen rápido

  • El Niño está activo desde junio de 2026 y NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) calcula 97% de probabilidad de que siga hasta la primavera de 2027. 
  • Podría escalar a Súper Niño, algo que solo ha pasado tres veces desde que hay mediciones confiables. 
  • Prácticamente todos los países de América Latina van a sentirlo, unos con calor y sequía, otros con lluvias e inundaciones. 
  • Ya está moviendo cosechas, energía y precios en toda la región, y eso también es un dato financiero para las empresas.
EN 30 SEGUNDOS Resumen rápido 1 El Niño está activo desde junio de 2026. NOAA calcula 97% de probabilidad de que siga hasta la primavera de 2027. 2 Podría escalar a Súper Niño, algo que solo ha pasado 3 veces desde que hay mediciones confiables. 3 Casi todos los países de América Latina lo van a sentir: unos con calor y sequía, otros con lluvias e inundaciones. 4 Ya está moviendo cosechas, energía y precios en la región: también es un dato financiero para las empresas.

¿Qué es El Niño y qué cambia con el Súper Niño?

El Niño es el nombre que le damos a la fase caliente de un patrón climático del Pacífico conocido como ENSO (El Niño Oscilación del Sur). Sucede cuando el agua superficial del Pacífico ecuatorial se calienta por encima de lo normal durante varios meses seguidos, y ese exceso de calor reacomoda los vientos y las lluvias en medio mundo. 

El Súper Niño no es una categoría distinta. Es el punto en el que ese calentamiento se dispara. NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) clasifica un evento como muy fuerte cuando la anomalía de temperatura en la región Niño 3.4, en el Pacífico central, supera los 2°C sobre el promedio. 

Antes de este episodio, solo hubo tres eventos con esa intensidad desde que existen mediciones confiables: 1982 y 1983, 1997 y 1998, y 2015 y 2016.

Dicho en simple: el mar del Pacífico se calienta más de lo normal, y ese calor de más cambia dónde llueve y dónde no llueve en el mundo entero. Cuando el calentamiento es grande, hablamos de Súper Niño. Cuando es grande y además coincide con un planeta que ya viene más caliente por el cambio climático, los efectos pegan más fuerte de lo que estamos acostumbrados a ver.

SOLO HA PASADO 3 VECES ANTES La escala del Súper Niño 1982–1983 Confirmado 1997–1998 Confirmado 2015–2016 Confirmado ? 2026–2027 En desarrollo Umbral de Súper Niño Anomalía de temperatura superior a 2°C en la región Niño 3.4 (Pacífico central) — NOAA

¿Dónde va a golpear más fuerte?

No pega igual en todos lados, pero casi ningún país de la región se libra.

DOS CARAS DEL MISMO FENÓMENO Impacto regional en América Latina Calor y sequía México (norte) Sequía más severa; menos lluvia en el centro y el sur. Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua Corredor Seco Centroamericano: más calor, menos lluvia. Costa Rica y Panamá Calor y sequía; niveles bajos de agua en el Canal. Cuba Reservas hídricas por debajo del 40%. Colombia y norte de Venezuela Presión fuerte sobre el agua y la energía hidroeléctrica. Bolivia Sequía severa en la Amazonía; mayor riesgo de incendios. Brasil (norte y Amazonía) Sequía y riesgo elevado de incendios forestales. Cada sequía severa cuesta a México ~US$27,000M — UNAM. Lluvias e inundaciones Ecuador y Perú (costa del Pacífico) El Niño costero: lluvias intensas e inundaciones. Perú Temperaturas sobre lo normal jun–oct 2026; alerta hasta 2027. Chile (centro) Lluvias más intensas tras años de megasequía. Argentina (norte: Corrientes, Misiones) Mayor riesgo de lluvias intensas y crecidas de ríos. Paraguay y Uruguay Riesgo de lluvias más intensas y crecidas de ríos. Brasil (sur) Lluvias más fuertes e inundaciones. Brasil vive ambas caras a la vez: sequía al norte, lluvias al sur.

En México, el norte (Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas) va hacia una sequía más severa, mientras el centro y el sur podrían tener menos lluvia de lo normal durante el verano. La costa del Pacífico entra en alerta por huracanes más intensos, y hacia el cierre del año podría llegar un invierno más lluvioso de lo habitual. Investigadores de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) calculan que cada sequía severa le cuesta al país cerca de 27,000 millones de dólares. 

En Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua el golpe llega por el Corredor Seco Centroamericano: más calor, menos lluvia y más presión sobre cultivos que ya dependen de un clima frágil. Costa Rica y Panamá comparten ese mismo patrón de calor y sequía, y en Panamá se suma el riesgo de niveles bajos de agua que ya han limitado el tránsito de barcos por el Canal. 

En el Caribe, Cuba es un caso claro: entra a este episodio con reservas hídricas por debajo del 40% y más del 60% de su territorio ya afectado por sequía.

En Colombia y el norte de Venezuela domina el mismo patrón: calor y sequía, con presión fuerte sobre el agua y la energía. Colombia depende de la hidroeléctrica para buena parte de su matriz energética, y sus principales embalses ya operaban por debajo del 60% de capacidad a mediados de 2026. 

Bolivia enfrenta un riesgo propio: sequía severa, sobre todo en su Amazonía, con más de 70% de sus municipios ya con déficit de lluvia antes de que el fenómeno terminara de consolidarse, y mayor riesgo de incendios forestales. 

El patrón se invierte en la costa del Pacífico de Ecuador y Perú, donde El Niño suele traer lluvias intensas e inundaciones, lo que se conoce como El Niño costero. Perú ya proyecta temperaturas por encima de lo normal entre junio y octubre de 2026, con su alerta vigente hasta 2027. 

En el centro de Chile, que además llega a este episodio después de años de megasequía, en el norte de Argentina (Corrientes y Misiones), en Paraguay y en Uruguay el riesgo también es de lluvias más intensas y crecidas de ríos. Brasil vive las dos caras del fenómeno al mismo tiempo: el norte y la Amazonía hacia la sequía y el riesgo de incendios, y el sur hacia lluvias más fuertes e inundaciones.

¿Por qué le importa esto a tu empresa?

Menos lluvia significa menos generación hidroeléctrica y más plantas térmicas encendidas, que cuestan más. Lluvia en el lugar equivocado significa rutas cortadas y contenedores parados. Menos cosecha significa menos materia prima y contratos que no se pueden cumplir en los términos pactados. 

Bank of America proyecta que la cosecha de maíz de Brasil podría caer alrededor de 10% interanual en el ciclo agrícola 2026 y 2027. No sería la primera vez: en el episodio de 2015 y 2016 la caída fue de 21%, y en el de 2023 y 2024, de 12%. La Organización Internacional del Trabajo ya advirtió que este episodio podría afectar directamente el empleo y el ingreso de millones de personas en la región, con presión sobre agricultura, pesca, energía y logística.

MENOS COSECHA, MENOS MATERIA PRIMA Caída de la cosecha de maíz en Brasil por episodio de El Niño 0% -21% 2015–2016 -12% 2023–2024 -10% 2026–2027 PROYECCIÓN Bank of America proyecta la caída del ciclo 2026–2027. Datos de ciclos anteriores incluidos como referencia histórica.

Prevenciones y acciones para tu empresa

  • Si tu operación depende de proveedores agrícolas, energía hidroeléctrica o rutas logísticas en zonas de riesgo, este es el momento de actuar, no de esperar a que el fenómeno llegue a su punto máximo.
  • Mapea qué plantas, proveedores o rutas dependen de condiciones climáticas que El Niño puede alterar en los próximos meses.
  • Diversifica proveedores de materias primas antes de que la escasez suba los precios, sobre todo en maíz, café, azúcar y otros cultivos sensibles a la sequía o al exceso de lluvia.
  • Revisa tus contratos y agrega cláusulas de contingencia climática, con proveedores alternativos y plazos ya identificados.
  • Si dependes de energía hidroeléctrica, negocia con anticipación contratos de respaldo o diversifica tu matriz energética.
  • Haz una prueba de estrés a tu logística. Rutas, puertos y pasos críticos como el Canal de Panamá pueden tener restricciones de tránsito.
  • Sigue los boletines oficiales de tu país (Conagua, Ideam, Senamhi, INDECI) y de NOAA para anticipar cambios en la intensidad del fenómeno.
  • Ponle un número al riesgo. Cuánto cuesta un mes sin la hidroeléctrica que hoy das por barata, o un proveedor que no entrega lo pactado.

Medir tu huella de carbono ya no alcanza si no sabes qué tan expuesta está tu operación al clima. En Bono creemos que cada fuente de riesgo climático necesita una ruta concreta de mitigación, no solo un párrafo en el reporte anual: mapear qué plantas, proveedores o rutas dependen de condiciones que El Niño puede alterar, y ponerle un número al costo de que fallen.

La decisión no espera a que llueva

Cada trimestre que pasa sin cuantificar la exposición a El Niño es un trimestre negociando contratos, tasas y proveedores con menos información de la que ya existe hoy. NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) lo avisó con meses de anticipación. La pregunta no es si El Niño va a golpear. Es si tu empresa lo va a ver venir en su estado de resultados o en las noticias.

Si quieres saber qué tan expuesta está tu operación y por dónde empezar, agenda 15 minutos con Bono.

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